DRACULA en el Cine

"Mientras observaba al conde, sus ojos vieron al sol ocultándose, y la expresión de odio que había en ellos se transformó en triunfo. Pero en ese instante relampagueó el gran machete de Johathan. Dejó escapar un grito al ver cómo el golpe le cortaba el cuello; al mismo tiempo, el cuchillo del señor Morris le atravesó el corazón. Fue un milagro: ante nuestros ojos, y casi en lo que se tarde en respirar, el cuerpo entero se desintegró y desapareció por completo."

Así nos es contada por Bram Stoker la muerte definitiva del atormentado y noctámbulo conde Drácula, y así la cuenta Francis Ford Coppola en su espectacular y trepidante película, que quiso titular precisamente DRACULA DE BRAM STOKER para que no hubiera ningún error al respecto a la auténtica estirpe literaria de su adaptación, sin lugar a dudas la más fiel, romántica y ensangrentada de cuantas ha emprendido el cine, cerca de una veintena. Gary oldman y la dulce Winona Ryder fueros sus intérpretes, asistidos por le fuerte magnetismo del galés Anthony Hopkins. Oldman compone un conde mundano, elegante y enamorado, a ratos truculento y hasta sarcástico, un vampiro inmortal y singular. Pero hablando de vampiros singulares e inmortales.....

BELA LUGOSI, EL VAMPIRO DECIDIDAMENTE INMORTAL

El más famoso y competente vampiro de Transilvania nació para el cine en los estudios Universal de la mano del productor Carl Laemmle y del director Tod Browning en 1931. Fue encarnado por Bela Lugosi , actor de origen rumano, pronunciación exótica y escasos recursos expresivos, que vivió el resto de su vida marcado por el sombrío conde de Transilvania y por la fama que éste le reportó. Adicto a las drogas, incapaz de sacudirse el mítico personaje de encima y reorientar su carrera, solitario y neurótico, Lugosi arrastró la siniestra postura del conde Drácula en pintorescas parodias que labraron su decadencia personal y también la del personaje que tercamente encarnaba, y con le que llegó a identificarse hasta caer en la locura.

La leyenda dice que Bela Lugosi murió creyendo ser realmente el conde inmortal, como se ha encargado de testimoniar Tim Burton en su personalísima película Ed Wood (1994), en la que Johnny Deep encarna al legendario peor director de la historia de Hollywood, mientras Martin Landay se hace acreedor a un Oscar como mejor actor secuendario interpretando precisamente al decrépito y enajenado actor rumano.

Años después, la productora inglesa Hammer y el dúo de actores Christopher Lee y Peter Cushing renovaron el mito de Drácula en una serie de films en color, siendo los más distinguidos los dos que firmó Terence Fisher: Drácula (1958) Y Drácula, príncipe de las tinieblas (1966).